Parasha de la Semana ¿Temor a la lentitud? Rabino Leonel Levy, desde Jerusalem La parasha de esta semana nos relata el episodio del Becerro de Oro, según la Torá este comienza con la impaciencia del Pueblo. "MAS viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, allegó se entonces a Aarón, y dijéronle: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, aquel varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido (Ex. 32.1). Y es justamente de esta pérdida de la paciencia y del deseo de lo inmediato, de lo cual quiero platicarles este shabat, ya que muchas veces nos pueden conducir a lugares oscuros como en el episodio del Becerro de Oro. La Torános advierte que el temor a la lentitud es una falta espiritual y es algo que daña nuestra alma. En nuestra era nosotros compartimos la idea de que la velocidad nos salvará; la idea de que si comemos más rápido, podremos responder más correos electrónicos y más llamados telefónicos y que haremos más cosas y que, al irnos a dormir por la noche, habremos tenido un mejor día. ¿Por qué? Simplemente, porque cuanto más hagamos y cuanto más rápido lo hagamos, ganaremos más. Y sé que esto es cierto, porque yo mismo lo hago. Apenas puedo conciliar el sueño si queda aún un asunto pendiente sin resolver, un email sin responder. Sé que esto es ridículo, hasta hace pocos años las cartas tardaban semanas y también meses. Sin embargo la tradición judía critica la velocidad y nso insiste en detenernos para contemplar y reflexionar. Por ejemplo, intenta de estudiar el Talmud de manera acelerada. No podrás hacerlo, si apenas podemos estudiarlo con toda lentitud. Uno de los consejos de nuestra tradición es aprender a detenerse. Por ello es que repetimos la Torá una y otra vez cada año. Porque debes leerla más lentamente, prestar más atención, descubrir algo nuevo. Un filósofo dijo una vez: “Si deseas descubrir algo nuevo, toma el mismo camino que tomaste ayer”. Asumimos que algo nuevo significa dirigirnos hacia un lugar distinto, pero si tomas el mismo camino, pero más lentamente, verás algo nuevo, algo diferente. Repetición, profundidad y lentitud. Todos estos conceptos se oponen a la cultura de nuestros tiempos. Un crítico literario una vez escribió que él nunca leería un libro que tuviera menos de cien años. Porque siempre quiere asegurarse de que el libro será valioso y, si luego de cien años, el libro aun sigue vigente, ello significa que posee un gran valor. Nada es más inútil que el periódico de la semana pasada, porque todos somos adictos a la velocidad. Queridos amigos: En este Shabat espero que nos tomemos el tiempo de explorar nuestro interior y nuestra alma. Quiera D´s que tomemos conciencia que la vida no se mide en cantidad de e-mails respondidos, negocios realizados o en kilómetros recorridos. La vida se mide en crecimiento, en fe, en bondad y en amor. En Shabat brindemos un poco más de reflexión, de lentitud, de exploración y de conocimiento de nosotros mismos y de los demás. Shabbat Shalom. |